divendres, 24 de gener del 2014

Así era la víctima de la última ejecución pública en Monforte

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/lemos/2014/01/24/era-victima-ultima-ejecucion-publica-monforte/0003_201401M24C3991.htm



Familiares indirectos conservan fotos del ferroviario fusilado en 1941

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Hasta ahora no se conocía ningún documento gráfico y casi ningún detalle sobre la vida del factor ferroviario Manuel Pérez Goyanes, la última persona que sufrió una ejecución públicaen Monforte. Pero la exposición Coma silvas que comen muros, que rememora aquel trágico episodio de la posguerra, ha dado pie a que se sepa algo más sobre esta víctima olvidada de la violencia política de la época, a la que ya se puede poner un rostro.
En Monforte vive un pariente indirecto de Manuel Pérez Goyanes, quien oyó hablar mucho de él y conserva varias fotografías suyas. Se trata de Manuel Fernández Rodríguez, que conoció al padre del factor fusilado, Cándido Pérez Higuera, debido a que este se casó en segundas nupcias con una tía suya. La madre del ferroviario, Dolores Goyanes González, murió pocos años después del fusilamiento y su fallecimiento pudo deberse en gran parte a este suceso. «En la familia contaban que no hacía más que llorar y que se murió de pena», cuenta Manuel Fernández.
Después de enviudar, Cándido Pérez -que sirvió durante gran parte de su vida en la Guardia Civil y estaba retirado cuando mataron a su único hijo- se casó de nuevo y vivió hasta los 95 años. Manuel Fernández tuvo bastante trato con su tío político, que falleció cuando él hacía el servicio militar, y en ocasiones habló con él sobre el triste suceso. «Yo era como su ahijado, de niño me traía juguetes y conversé muchas veces con él», cuenta. Que él sepa, Manuel Pérez Goyanes nunca estuvo implicado en actividades políticas y su muerte puede estar relacionada con ciertas rencillas entre su familia y un militar que vivía entonces en Monforte. «Cándido decía que había un sargento con el que no se podían ver y le echaba a aquel hombre la culpa de lo que le pasó a su hijo», explica. «Contaba también que al día siguiente de que lo fusilasen llegó de Madrid una orden de indulto, pero entonces ya era demasiado tarde, claro», añade.
En sus charlas con Cándido Pérez, por otro lado, Manuel Fernández le oyó contar algunos detalles sobre cómo se produjo la ejecución. «El padre decía que antes de que lo fusilasen pidió fumar un cigarrillo -explica- y contaba también que el pelotón no tiró a matar, y que el hijo murió del tiro de gracia que le dio un sargento que dirigía el pelotón».
Manuel Pérez Goyanes estaba casado, pero sus familiares indirectos conocen muy poca cosa acerca de esa parte de su vida. Ni siquiera están seguros del nombre de su esposa, que al parecer se fue de Monforte después del trágico suceso, y de la que no se supo nada más. Entre los escasos detalles que recuerda Manuel Fernández está el de que el ferroviario era aficionado a los toros. De hecho, en algunas de las fotografías que quedan de él se lo puede ver entre el público de la plaza de A Coruña, a la que al parecer acudió en varias ocasiones.
La familia, oriunda de la localidad monfortina de Seoane, vivía en un chalé de la calle Curros Enríquez que fue adquirido por Cándido Pérez en los años treinta. Allí siguió residiendo el antiguo guardia civil con su segunda esposa hasta su fallecimiento en 1972. «Era un hombre muy religioso e iba mucho a misa», explica su sobrino político.
Una bala en el cráneo
Padre e hijo están sepultados en un nicho familiar en el cementerio municipal de Monforte. «Una vez que se hicieron unos arreglos en el nicho le pedí al enterrador que mirase en el ataúd que creíamos que era el de Manuel Pérez y me dijo que el cráneo tenía efectivamente un agujero de bala, que debía de ser el del tiro de gracia», dice Manuel Fernández. «Casualmente, el enterrador había visto el fusilamiento con sus propios ojos cuando era un chaval», agrega.