dimarts, 24 de febrer del 2015

Un nuevo artículo de Federico Bello Landrove. Sacas en la prisión de Salamanca.


http://www.represionfranquistavalladolid.org/?Sacas-en-la-prision-de-Salamanca


La relación entre ejecuciones judiciales y asesinatos políticos de detenidos y presos sería, aproximadamente, de tres a dos.
Fachada de la cárcel de Salamanca
Las sacas de la prisión provincial de Salamanca durante la guerra civil: una aproximación estadística
Como ha tenido ocasión de recordar recientemente Julio del Olmo Martín en su Introducción de la magna obra Valladolid 1936. Todos los nombres, las llamadas sacas carcelarias (es decir, la salida forzosa de las cárceles de los detenidos o presos preventivos en ellas, para ser ejecutados sin previa sentencia de muerte) fueron durante nuestra Guerra Civil (particularmente, en su primer medio año de desarrollo) una forma masiva de asesinato político. Ello evidencia, por una parte, que la idea del paseo como obra improvisada de un escuadrón del amanecer es reduccionista; por otra, que la explicación de la represión letal en términos de la así llamada violencia espontánea es sustancialmente falaz, tanto en uno como en otro bando (no se olvide que las mayores sacas, hasta unas cuatro mil personas, se produjeron en Madrid, entre agosto y noviembre de 1936).
Constatamos el carácter masivo de las sacas carcelarias para la Prisión provincial de Salamanca, gracias a haberse conservado hasta hoy sus registros de fallecimientos, correspondientes al periodo de guerra e inmediata posguerra (1936-1942). Dichos libros fueron examinados y resumidos en el tomo V (Siglo XX) de la conocida Historia de Salamanca, editada por el Centro de Estudios Salmantinos en el año 2001. Pese a ello, parecen haber pasado desapercibidos para algunos notables historiadores especializados, como debe de ser el caso de Paul Preston (en su voluminoso El holocausto español), cuya referencia al tema represivo en Salamanca es más bien un compendio de anécdotas que de datos, al modo de un memorioso, más que de un historiador.
Por mi parte, sin hacer otra cosa que sacar partido de la citada fuente documental (tal y como figura compendiada en la susodicha Historia de Salamanca, tomo V, páginas 288 a 298), puedo constatar que se recoge un total de trescientas treinta y siete defunciones. No siempre es fácil (por razones obvias de deliberada imprecisión del Registro) diferenciar los casos de saca para paseo. Reduciendo los mismos al mínimo posible, pueden desglosarse las citadas 337 defunciones, de la siguiente manera:
• Fallecidos por enfermedad: 54 • Ejecutados, previa sentencia de muerte: 168 • Fallecidos por saca, seguida de ejecución ilegal (asesinato): 115
Con base en estos datos, la relación entre ejecuciones judiciales y asesinatos políticos de detenidos y presos sería, aproximadamente, de tres a dos. Es decir, de cada cinco internos de la Prisión ejecutados, tres lo fueron por aplicación de la pena capital impuesta en sentencia (de Consejo de Guerra, por supuesto) y dos por saca ilegal consentida.
Centrándome en los ciento quince reclusos que, como mínimo, fueron sacados de la Prisión y ejecutados sin previo juicio, me ha parecido interesante, por unas u otras razones, establecer una estadística por meses. Estos serían los resultados:
• Julio de 1936: 2 • Agosto de 1936: 40 • Septiembre de 1936: 6 • Octubre de 1936: 8 • Noviembre de 1936: 1 • Diciembre de 1936: 58
Finalmente, quiero destacar que las cifras de ejecuciones de personas detenidas o presas en la Prisión provincial de Salamanca son muy notables, pero en modo alguno suponen la totalidad, ni la mayoría, de los ejecutados en toda la provincia. En una primera aproximación cuantitativa, a la altura de las investigaciones del año 2001, Santiago López García y Severiano Delgado Cruz (Historia de Salamanca, V, citada, página 240) especulaban con que al menos 610 personas identificadas habrían sufrido muerte en la provincia salmantina por efecto de represalias políticas. Seguramente, la cifra real sería bastante superior, si bien puede mantenerse por ahora la misma impresión que nos ofreció en 2006 Stanley G. Payne (40 preguntas fundamentales sobre la guerra civil, páginas 129 a 140), a saber, que Salamanca (a diferencia de Valladolid y Zamora, entre otras quince provincias) no parece haber rebasado la cifra promedio para el conjunto español, de 4 ejecuciones (judiciales y paseos) por cada mil habitantes.
Aspecto del interior de la prisión