divendres, 13 de novembre del 2015

La Guerra Civil en los imaginarios del exilio republicano en México, 1939-1960. Jorge de Hoyos Puente


https://amnis.revues.org/1499


Transmisión y usos de la memoria de la Guerra Civil: la desaparición de las fronteras


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Texte intégral

  • 1  Este trabajo ha sido posible gracias a una beca predoctoral de la Cátedra Eulalio Ferrer de la Uni (...)
  • 2  Cordero, Inmaculada,Los transterrados y España. Un exilio sin fin,Universidad de Huelva, Huelva, (...)
1La Guerra Civil española originó uno de los exilios más numerosos y complejos de todo el siglo XX. La suerte que corrieron estos españoles fue muy diversa en función de distintos factores como el país de acogida o la inserción laboral y que influyeron en las posibilidades de adaptación a una nueva sociedad, en muchas ocasiones hostil. La Guerra Civil, origen de su diáspora, se convirtió en un elemento central de sus vidas en el exilio, un antes y un después en la vida de todos ellos que desde distintas procedencias ideológicas, regionales, culturales y generacionales estaban unidos en la pérdida de su tierra y de su cotidianeidad. La guerra se convirtió en el gran acontecimiento que marcó su identidad en muchos aspectos.2
  • 3  Aguilar Fernández, Paloma, Memoria y olvido de la Guerra Civil española, Alianza, Madrid, 1996 ; J (...)
  • 4  Alted, Alicia, « La memoria de la República y de la Guerra en el exilio » en Juliá, Santos, (ed.), (...)
  • 5  Véase mi comunicación « La construcción del imaginario colectivo del exilio republicano en México  (...)
  • 6  Lida, Clara E.,Inmigración y exilio. Reflexiones sobre el caso español. Siglo XXI- El Colegio de (...)
  • 7  Tomo el concepto de « imaginario » de Gilbert Durand y Cornelius Castoriadis. Durand, Gilbert, Las (...)
2En los últimos años la historiografía ha dedicado importantes obras a reflexionar sobre un tema tan complejo como el de la memoria asociado a la Guerra Civil española.3 Hemos aprendido que la memoria de cada individuo está construida y sometida a una constante revisión que produce una reinterpretación reiterativa del pasado. En función de las necesidades del presente se organiza en base a recuerdos y también a olvidos. Alicia Alted alertaba de la necesidad de hablar siempre de la memoria en plural.4 En ese sentido, lo primero que tenemos que plantearnos es la necesidad de superar una cierta visión homogénea del exilio llegado a México.5 Muchos son los elementos que nos indican la pluralidad de memorias que convivieron de forma conflictiva dentro de este colectivo. A México llegaron un número muy significativo de españoles que gracias a la generosidad del gobierno de Lázaro Cárdenas pudieron comenzar una nueva vida lejos de la convulsa Europa. En torno a veinte mil personas fueron trasladados en los primeros años del exilio al país de Moctezuma tras vivir experiencias muy duras en tierras francesas.6 A continuación trataré de explicar cómo la pluralidad de interpretaciones en torno a la Guerra Civil causó esta fractura en los distintos imaginarios del exilio republicano afincado en México.7

La interpretación de la guerra en los primeros años 40

  • 8  Hoyos Puente, Jorge de, « La construcción del imaginario colectivo del exilio republicano en Méxic (...)
  • 9  Básicamente este argumento es el que Indalecio Prieto esgrimirá en su informe « Cómo y por qué sal (...)
3El exilio republicano en México construyó una imagen de sí mismo como una comunidad de intelectuales comprometidos con la II República que, una vez derrotada ésta por los facciosos, se refugiaba en el país de Lázaro Cárdenas para continuar su labor. Una imagen cohesionada que ocultó en parte las profundas divisiones de carácter político que caracterizaron su vida en los primeros años de destierro8 y ocasionó la invisibilidad de una parte esencial del colectivo que no procedía de ambientes intelectuales sino de los cuadros medios de los distintos partidos políticos. La pugna entre dos socialistas, Indalecio Prieto y Juan Negrín marcó el debate entre las distintas organizaciones políticas que afincadas en México hicieron de este país el centro político del exilio hasta 1945. Los orígenes de las divisiones son múltiples y complejos, imposibles de abordarlos aquí en su totalidad, pero uno de los elementos centrales lo constituyó la Guerra Civil y la legitimidad del gobierno presidido por el doctor Negrín. Lo que realmente estaba en liza era el control político del exilio que gracias a diversos factores y algún capricho del destino otorgaron a Indalecio Prieto las mejores cartas para ganar esa partida. Prieto, aprovechando la superioridad material que le permitió el control del cargamento del yate Vita exacerbó sus críticas al gobierno Negrín y su gestión en torno a la Guerra Civil colocando esta cuestión en el centro del debate político del exilio en aquellos años, dando lugar a distintas interpretaciones en función de dos aspectos centrales, el origen de la guerra y la gestión realizada por el gobierno Negrín, en especial de los últimos meses. El dinero permitió a Prieto controlar una parte muy importante del exilio radicado en México y desarrollar su teoría de que Negrín había entregado el control político durante la guerra a los comunistas.9 Esta segunda cuestión será la que alcanzará una mayor polémica. Estos debates colaboraron a una prolongación del ideario de guerra, ésta no se daba por terminada y los exiliados debían de ser los portavoces de la España cautiva que se había quedado en el interior del territorio secuestrada por Franco y sus valedores extranjeros.
  • 10  Importantes trabajos han demostrado en los últimos tiempos que las relaciones entre Negrín y los c (...)
4Esta división política afectó de forma transversal a todas las organizaciones políticas que sufrieron en su seno las tensiones derivadas por un posicionamiento a favor o en contra de las tesis de Negrín o de Prieto. Las tesis de Negrín fueron equiparadas por sus adversarios a las de los comunistas, buscando así una identificación cómplice bastante artificial.10 Es necesario establecer una pequeña cronología en este sentido para comprender las transformaciones de los discursos con respecto a la Guerra Civil española.
  • 11  Así lo sostiene la declaración de la Junta Española de Liberación en México, el 23 de diciembre de (...)
  • 12  Fundamentalmente las organizaciones republicanas liberales, esto es, Izquierda Republicana, Unión (...)
5En este clima de división multilateral, el exilio afincado en México abordó el debate en torno a la Guerra Civil desde distintas posiciones. Un grupo muy numeroso de exiliados interpretó la contienda civil como una guerra de defensa frente a la ocupación de las potencias extranjeras, Alemania e Italia, que con el apoyo de las oligarquías españolas y la Iglesia Católica pretendían acabar con el principal proyecto nacionalizador de España.11 Para una parte fundamental del exilio, aquel que compartía un imaginario de corte liberal-democrático,12 la guerra española tenía un alto componente internacional, llegando en ocasiones a construir un discurso que dejaba completamente al margen el origen civil de la misma. En este discurso la guerra se había producido por una conjunción de fuerzas extranjeras, movidas por una ideología totalitaria, el fascismo o el nazi-fascismo, que habían sido apoyadas por sectores extranjerizantes españoles, provenientes de los sectores más conservadores y reaccionarios. El pueblo español quedaba al margen de todo lo ocurrido, prácticamente exento de toda responsabilidad, que se había convertido en una masa cautiva, secuestrada tras el dramático final de la guerra, incapaz de poder decidir sobre sus vidas y al servicio de las potencias extranjeras. Franco será retratado como un ser despreciable, traidor a su país que a cambio de detentar el poder es capaz de entregar la soberanía española a otros Estados de corte totalitario. En muchas ocasiones fue representado como un auténtico pelele, muñeco en manos de otros intereses.
6Como el pueblo español se encontraba secuestrado, privado de su soberanía y de sus derechos más elementales, con España convertida en una gran prisión, el exilio se consideró en parte en la obligación de ser la voz de la España libre. Sólo ellos podían ejercer de portavoces de la situación que se vivía en España. Eso llevó a muchos intelectuales exiliados a romper su propia evolución creativa para asumir como compromiso ético escribir siempre sobre temas que tengan que ver con la Guerra Civil, la represión en España y el exilio.
  • 13  Álvarez del Vayo, Julio, La guerra empezó en España, Editorial Séneca, México DF, 1940.
7Para estos refugiados, los autodenominados « nacionales », la España vencedora, no eran más que los representantes de intereses extranjeros. El clero, las tropas « moras », italianas y alemanas representaban los intereses de naciones extranjeras, mientras que el pueblo español, en un acto de patriotismo sin igual, defendió hasta la extenuación su independencia y soberanía frente a la invasión. La resistencia ante el fascismo era a todas luces un acto de patriotismo. La publicación en México del libro del ministro de Estado del último gobierno Negrín, Julio Álvarez del Vayo, La guerra empezó en España, contribuyó de forma decisiva a construir la imagen de la guerra española como una lucha contra el fascismo internacional.13 Álvarez del Vayo responsabilizó a las democracias europeas, a Francia y a Gran Bretaña principalmente, de abandonar a la República española. Sin embargo, apostó por un apoyo decidido a su papel para derrocar el totalitarismo fascista, dentro del cual incluía la dictadura franquista. Fue un referente para todo el negrinismo en México.
  • 14  En su publicaciónEspaña Popular se puede rastrear este discurso a lo largo de 1940.
8Esta explicación de la guerra en clave de conflicto de ocupación convivió con una segunda interpretación que justificaba el enfrentamiento bélico en clave de lucha de clases. Las oligarquías españolas, temerosas de perder sus privilegios ancestrales, se habían rebelado, recurriendo a la ayuda extranjera, contra el pueblo para no perder su preeminencia. Esta visión, que ponía mucho más el acento en la responsabilidad de la oligarquía española, resaltaba el carácter civil de la guerra y arraigó en las organizaciones obreras, conviviendo con la crítica a las democracias europeas que habían dejado a su suerte a la joven república española. Los comunistas utilizaron este discurso para criticar a las democracias burguesas y apostar por una república popular al estilo de la Unión Soviética, su modelo en aquellos años marcados por el pacto germano-soviético.14 Si bien es cierto que las dos interpretaciones de la guerra se fueron entrelazando, construyendo un híbrido entre ambas, el debate que suscitó demuestra las diferentes percepciones que existieron sobre un conflicto de orígenes muy complejos.
  • 15  Así lo recoge el Boletín de la Emigración Española, órgano de expresión del CTARE en su nº 15, 30 (...)
9El nivel del debate llegó hasta tal punto que el Comité Técnico de Ayuda a los Refugiados Españoles, la filial del SERE en México, encargó en 1939 un estudio sobre la Guerra Civil a los militares republicanos de mayor prestigio que residían en México. Se trataba de realizar un extenso trabajo técnico que esclareciese todos los aspectos de la Guerra Civil que se encontraban en permanente discusión. Un informe destinado a resolver el debate en torno a los orígenes de la guerra, el desarrollo técnico y los aspectos más comprometedores como las responsabilidades de cada quien en los errores cometidos.15 Sin embargo, un trabajo de estas características, que surgía de una parte del exilio, de aquella favorable a las tesis de Juan Negrín, no podía contentar al resto de los refugiados. En vez de conseguir aplacar las críticas, el debate fue aumentando hasta llegar a las descalificaciones personales entre los líderes.
  • 16  Malefakis, Edward (ed.), Discursos Fundamentales, Indalecio Prieto, Madrid, Turner, 1975, p. 285 y (...)
  • 17  Así lo recoge en su discurso ante la Asamblea General de Unión Republicana editado en un folleto c (...)
10En este debate también se hicieron referencias a otros aspectos de la contienda. En su célebre discurso pronunciado el 1 de mayo de 1942 en el Círculo Pablo Iglesias de México, Indalecio Prieto, analizó los aspectos más espinosos de la Guerra Civil, asumiendo algunos errores. El político asturiano de nacimiento y vasco de adscripción señaló el gran error que había supuesto la organización de la revolución de Asturias en 1934. Ello había contribuido a la polarización que desencadenó la Guerra Civil. También se mostró muy crítico con el papel de los sindicatos durante la guerra que cuestionaron la naturaleza del propio Estado. La guerra se perdió en buena medida por el desorden de la retaguardia republicana y la falta de disciplina.16 En la misma línea se pronunciarían destacados republicanos como Mariano Granados, dirigente de Unión Republicana que en 1947 señalaba este hecho como el inicio de la Guerra Civil. Para Granados, la revolución de Asturias había sido un golpe a la República definitivo.17 De este modo se producía la demonización del obrerismo español responsabilizándole de provocar la guerra.
  • 18  García Oliver, Juan,El eco de los pasos,Ruedo Ibérico, París, 1978, p. 153.
  • 19  « 1936 - 19 de julio– 1949 » en Solidaridad Obrera, nº 117, 19 de julio de 1949, p. 1. Véanse espe (...)
  • 20  Gordón Ordás, Félix,Mi política fuera de España, El autor, México, 1965.
11Los anarquistas, por su parte, sostuvieron que fueron ellos con su revolución del 19 de julio los que consiguieron parar el golpe de Estado que dio inicio a la guerra española. En su autobiografía el dirigente anarquista más relevante que llegó a México, Juan García Oliver explicaba la importancia de la acción de los anarcosindicalistas de la CNT criticada por los rebeldes y por aquellos que desde otras ideologías también defendían la legalidad republicana.18 Para los anarquistas la revolución iniciada el 19 de julio no fue un error, sino lo fundamental de toda la contienda. El recuerdo de esta fecha estuvo muy presente en sus publicaciones durante décadas aislándolos en buena medida de aquellos exiliados,19 socialistas y republicanos liberales fundamentalmente, que siendo muy críticos con los comunistas también lo eran con la actitud de los anarcosindicalistas a lo largo de la guerra y especialmente con su revolución.20
12Si como hemos visto el origen de la Guerra Civil fue interpretado de distintas maneras, la mayor disputa se generó en torno al final de ésta y el papel que los comunistas realizaron en aquellos meses difíciles. Este debate fue fundamental durante los primeros años del exilio, los correspondientes a los años cuarenta del siglo XX y conformaron una especie de política de bloques que dividió a las organizaciones políticas del exilio de forma definitiva en unos momentos especialmente delicados, donde el futuro de España y de sus propias vidas estaban en juego.
  • 21  Así lo sostuvo en su obra Entresijos de la guerra de España, (intrigas de nazis, fascistas y comun (...)
  • 22  Véanse los trabajos ya citados de Moradiellos y Viñas.
  • 23  Gordón Ordás, Félix,Mi política fuera de España, El autor, México, 1965.
13Partiendo de la idea antes expuesta de que en España se estaba viviendo una guerra internacional, donde potencias extranjeras habían puesto en tela de juicio la soberanía nacional española con el apoyo de « traidoras fuerzas extranjerizantes », se articuló un debate de profundo calado sobre el papel de los comunistas en la Guerra Civil. Para Prieto, los comunistas eran también elementos extranjerizantes ya que estaban al servicio de la Unión Soviética y seguían sus dictados.21 Prieto sostuvo que Negrín se había vendido a los comunistas actuando como agente soviético dejando de lado los intereses del pueblo español que exhausto por la guerra necesitaba el final de ésta cuanto antes. Trabajos recientes han demostrado que las acusaciones sobre Negrín carecen de fundamento alguno22, sin embargo, la teoría de Prieto fue también respaldada por otros republicanos ilustres como Félix Gordón Ordás.23
  • 24 España Popular, año I, nº 3 correspondiente al 4 de marzo de 1940, p. 1.
  • 25  Para las actividades de los comunistas en el exilio es imprescindible la obra ya clásica de Heine,(...)
14Precisamente el final de la guerra y concretamente el golpe de Casado, que provocó el derrumbamiento total de la República, fue uno de los elementos de mayor confrontación a lo largo de los años cuarenta. El PCE denunciaba la actuación de unos pocos dirigentes republicanos y socialistas que traicionaron la buena voluntad de la militancia, buscando así un acercamiento a sectores del exilio descontentos con sus organizaciones. En España Popular podemos leer calificativos de traidores hacia los líderes de aquella actuación tan controvertida de los militares Miaja, Casado, o los representantes políticos Cipriano Mera, Wenceslao Carrillo o Julián Besteiro.24 Para los comunistas del PCE y del PSUC era claro que la responsabilidad de la derrota republicana en la guerra se debía a una conjunción de debilidades y traiciones. Debilidades de sus compañeros del Frente Popular y traiciones de las democracias occidentales, que se habían refugiado en la doctrina de la « no intervención ».25
  • 26  Véase España Popular, 11 de marzo de 1940, p. 4
15Uno de los dirigentes comunistas más importantes en México, Pedro Checa, escribía en España Popular un artículo « El final de la heroica guerra de España », donde daba la visión oficial del PCE sobre esta cuestión.26 En un ejercicio de dialéctica maniquea trazó una línea entre los buenos y los malos sentando cátedra al respecto. Dentro de los buenos se encontraba el pueblo español que defendía la República, el Partido Comunista que los capitaneaba y la Unión Soviética que los amparaba. Frente a ellos, los golpistas españoles -ejército, clero y oligarquías–, Alemania, Italia, por su inequívoco apoyo a los rebeldes pero también Francia e Gran Bretaña por su actitud ante la II República. La lista de los malos no termina aquí para Checa sino que incluye también a destacados dirigentes republicanos y socialistas como Largo Caballero, Besteiro, Prieto, Azaña o Martínez Barrio. La principal acusación formulada por los comunistas fue que muchos de los republicanos dieron la guerra por perdida antes de tiempo contribuyendo a extender el desanimo entre el pueblo español. Checa sostiene en este artículo que los intentos por terminar la guerra por parte de estos líderes republicanos fueron constantes y culminaron con la traición y entrega de Madrid.
16La motivación del Partido Comunista para realizar estas críticas era doble. En primer lugar, buscaban presentarse ante los exiliados como la única organización política que había defendido la República hasta el final. Para ello, acusaron a distintas personalidades republicanas y socialistas de traición al pueblo. En segundo lugar, al responsabilizar y equiparar a potencias como Alemania, Italia, Francia o Gran Bretaña estaban preparando el camino para plantear la necesidad de trascender la república burguesa y pensar ya en construir una república popular en España teniendo la Unión Soviética como modelo, una apuesta por la vía comunista frente al capitalismo en sus distintas formulaciones.
17Para los comunistas, el resultado de la Guerra Civil era un ejemplo clarificador de la inutilidad de las democracias burguesas y la preeminencia del PCE por encima de cualquier otra organización. Al menos ese fue el discurso oficial, construido desde la Unión Soviética donde se encontraba la dirección. Sin embargo, a partir de 1941 el partido en México alcanzó una cierta autonomía que le permitió fijar sus propias posiciones al respecto. Esto llevó a una cierta matización, a suavizar el discurso y a reconocer la importante labor de otras organizaciones políticas y sindicales y sobre todo la honorabilidad de muchos de sus militantes que habían defendido hasta el final la legitimidad republicana.
  • 27  Carta de Isidro Fabela a Lázaro Cárdenas fechada el 18 de julio de 1937, Archivo de Isidro Fabela, (...)
18Dejando de lado las polémicas, la actitud de México durante la Guerra Civil también fue un elemento reseñable dentro de los imaginarios del exilio, esta vez como signo de consenso. El sentimiento de gratitud de los republicanos españoles hacia México se gestó en buena medida por el apoyo que las autoridades de ese país prestaron al gobierno español durante la guerra en un clima de desamparo internacional generalizado. La ayuda militar y diplomática continuó muy presente en las conciencias de los exiliados que mantuvieron una estrecha relación con los principales protagonistas mexicanos. El papel de éstas en la afirmación de los discursos del exilio en torno a la guerra es esencial ya que contribuyeron a legitimarlos con su respaldo. Más allá de la figura casi divinizada del presidente Lázaro Cárdenas, uno de los máximos exponentes de esta política de apoyo fue Isidro Fabela, embajador mexicano ante la Sociedad de Naciones que denunció en sucesivas ocasiones la trampa que suponía la política de No Intervención. En 1942, invitado a pronunciar un discurso en el segundo aniversario de la muerte del presidente Azaña, Isidro Fabela declaró que la guerra había sido una guerra internacional. Testigo de excepción desde su puesto diplomático y amparado en el Derecho Internacional, Fabela señaló en sus cartas al presidente Cárdenas el error de la diplomacia española al aceptar el pacto de No Intervención.27 El consenso ante el apoyo mexicano será una de las pocas cuestiones que los refugiados españoles compartirán en torno a la Guerra Civil en los convulsos años de la Segunda Guerra Mundial.

Repensando la guerra : el gobierno de la esperanza y la difícil gestión de los años cincuenta

  • 28  Discurso de Indalecio Prieto el 6 de enero de 1946 reproducido enAdelante, nº 98, 15 enero de 194 (...)
  • 29  Véase el artículo « La historia contra Franco » en Galeuzca, Nº 7, febrero 1946, págs. 321-326.
19A partir de 1945 el discurso en torno a la Guerra Civil se matizó ante las expectativas creadas por la constitución del gobierno Giral y su traslado a París. Este hecho dejó la guerra en un segundo plano y centró la atención de los exiliados sobre la viabilidad del gobierno y las posibilidades del retorno a España. El PSOE afín a Prieto apostó claramente por la defensa del plebiscito como solución con el apoyo de las potencias aliadas vencedoras de la II Guerra Mundial.28 Esta confianza en Gran Bretaña y Francia llevó a silenciar las críticas vertidas sobre su actitud durante la guerra española y a situar la atención en equiparar a Franco con Hitler y Mussolini. Los nacionalistas catalanes, vascos y gallegos, organizados en torno a Galeuzca dedicaron en su publicación -editada en Buenos Aires pero difundida también en México– numerosos artículos a recoger y probar las estrechas relaciones entre Franco y el eje nazi-fascista. Franco es denominado el « tercer dictador » y se denuncian sus intentos de participar activamente en la II Guerra Mundial.29
  • 30  Marichal, Juan Augusto, « La guerra nuestra como fin de la decadencia » en Acción. Publicación esp (...)
20Con la derrota del nazi-fascismo, proliferaron interpretaciones más optimistas que trataban de sacar lecturas positivas de lo ocurrido. Juan Augusto Marichal señalaba la Guerra Civil como el final de la decadencia española que se había iniciado en 1898 con la pérdida de las colonias. Para este refugiado, la Guerra Civil española cerraba un círculo de decadencia y abría expectativas nuevas para España. La guerra ha abierto España al mundo, sostiene, al obligar a una buena parte de los españoles a salir fuera, y a tomar conciencia de su propia realidad. La guerra y el destierro, dice él, les ha convertido en españoles, desprovistos de todo nacionalismo y preparándolos para construir una España mejor.30 Lo que no sabía este refugiado es que el final de la guerra mundial no suponía la caída del franquismo y que su exilio iba a prolongarse durante décadas.
21La política de bloques que dio origen a la Guerra Fría, fue una válvula de escape para la dictadura. El régimen franquista modificó sus relaciones diplomáticas mirando hacia los Estados Unidos que encontraron en Franco el aliado perfecto para su particular lucha contra el comunismo. Algunos exiliados modificaron entonces su discurso y denunciaron la alianza de Franco con los Estados Unidos como un claro síntoma de debilidad. Franco era capaz de entregar la soberanía española una vez más a cambio de mantenerse en el poder. De una manera u otra, los exiliados fueron tomando conciencia de que su situación se complicaba ante el complejo panorama internacional y que Franco se iba asentando en España con la aquiescencia mundial.
  • 31  Martínez, Carlos,Crónica de una emigración, la de los republicanos españoles en 1939, Libro Mex, (...)
  • 32  Obras como las de Carretero, Anselmo, Las nacionalidades españoles,México, 1948 serán ampliadas e (...)
22Los años cincuenta son fundamentalmente los años de la desmoralización generalizada del exilio republicano en México. La normalización de las relaciones diplomáticas de la España franquista con las potencias democráticas fue entendida como una traición en toda regla. A partir de esos años, cuando las pugnas entre las organizaciones políticas del exilio bajan de intensidad, la guerra también pierde en cierta medida esa connotación de división entre los partidarios de la República para concebirse de una forma más abstracta, como un drama colectivo que ha puesto fin al desarrollo modernizador del país. Sin abandonar las posiciones originarias, se produjo una cierta reformulación de algunos rasgos de los discursos otorgando mayor importancia a la dimensión nacional del problema. Se conforma entonces una cierta afirmación nacional de la identidad de los refugiados quedando las divisiones políticas en un segundo plano. Al exilio le queda ser un referente que debe prestar testimonio de su existencia y de lo ocurrido con la España republicana. El recuerdo a la guerra seguirá siendo prioritario en este sentido en una dimensión más general, inscrito dentro de la propia historia de España. Obras como la del republicano asturiano Carlos Martínez recogerán la vida de los exiliados en México y su labor en ese país.31Es la época de las reflexiones sobre la naturaleza de España y también del carácter de los españoles.32 En los años cincuenta el exilio toma conciencia también de que es a los españoles del interior a los que les corresponde ser la vanguardia de la lucha antifranquista.
  • 33  La revista España y la Paz consiguió aglutinar a importantes intelectuales en su consejo de redacc (...)
  • 34 España y la paz, nº 13, 1 de junio de 1952.
  • 35  Véase el número 35 con fecha 1 de mayo de 1953.
23En ese clima se comenzó a recordar la guerra de independencia frente a las tropas napoleónicas y a reivindicar el 2 de mayo de 1808, concibiendo la guerra de 1936 como una guerra de independencia frente a potencias extranjeras. El Consejo Español de la Paz, creado en 1949 y presidido por José Giral, ex-presidente del gobierno republicano, se encargó de asimilar las dos guerras resaltando el patriotismo del pueblo español que se rebelaba contra los intentos de subyugar la soberanía nacional. A través de su publicación, España y la Paz,33podemos seguir este discurso. A partir de 1952 tenemos noticias de la celebración de actos que reivindican el 2 de mayo como símbolo de la independencia nacional. En junio de 1952 la revista publicó un extenso reportaje acerca de lo ocurrido en la conocida como guerra de Independencia. En él se resalta el valor del pueblo español y su constante lucha por el mantenimiento de la unidad nacional y su independencia en su lucha contra el ejército francés.34 En el discurso del Consejo Español de la Paz se mantuvo la tesis que ya se había elaborado desde el final de la Guerra Civil de que España estaba siendo ocupada por fuerzas extranjerizantes con el apoyo de oligarcas traidores españoles. Para ellos, Franco se había apoyado primero en las potencias fascistas y una vez que éstas habían desaparecido, se había puesto al servicio de los Estados Unidos con tal de perpetuarse en el poder. En 1953 con un dibujo de José Renau se recordará el aniversario en la portada con el siguiente mensaje : « ¡de nuevo por la independencia de España ! ».35
  • 36  Esta obra de Max Aub fue editada con el títuloLa verdadera muerte de Francisco Franco y otros cue (...)
  • 37  Así lo hizo en un discurso pronunciado en 1960 en el Ateneo Español de México con el título « La g (...)
  • 38  « La guerra de España », p. 161.
24Probablemente Max Aub es el intelectual exiliado en México que mejor supo recoger la visión que sobre la Guerra Civil había construido el exilio en su conjunto una vez que las pasiones partidarias quedaron relegadas. También se caracterizó Max Aub pos su habilidad para criticar la propia dinámica del exilio, en ocasiones enfermiza, como su magistral relato : « La verdadera muerte de Francisco Franco ».36 En 1960 Max Aub definió la Guerra Civil española como la Gran Cosa con mayúsculas37, que había marcado a las gentes de su generación pero también a las anteriores y a las posteriores.38 La guerra cambió su vida y su forma de entender el mundo, también su trayectoria profesional. Su compromiso como intelectual le llevó a dedicar su vida a recordar lo ocurrido y a escribir sobre lo vivido y sobre lo imaginado, buscando siempre la verosimilitud de los hechos narrados.
  • 39  Ibid., p. 165.
25Desde una perspectiva analítica más serena, Aub reflexionó, no sin cierta amargura, sobre la profundidad del significado de la Guerra Civil española. Para este autor, la guerra ponía fin al proceso modernizador de España y era el resultado lógico de una pugna que se había iniciado mucho antes de 1936. Aub señala 1909 con la Semana Trágica y el fusilamiento del anarquista Francisco Ferrer y Guardia como el inicio de las hostilidades entre clases. La oligarquía había optado antes de perder sus privilegios ancestrales por vender el país a las potencias extranjeras. Por tanto, al guerra tuvo un componente de lucha de clases y también de defensa de soberanía nacional.39 Max Aub retomó la comparación tan extendida por la organización España y la Pazde equiparar la Guerra Civil con la guerra de 1808.
26Los últimos meses de la Guerra Civil española se caracterizaron por la desorganización generalizada en el bando republicano y por una profunda división interna que propició entre otros hechos el golpe de Casado contra el gobierno de Negrín provocando una Guerra Civil dentro de las filas republicanas. Esto, junto con la dimisión de Manuel Azaña de la presidencia de la República minó la legitimidad institucional, más tarde cuestionada por Indalecio Prieto y sus seguidores a raíz del control del contenido del yate Vita, llegado a México en marzo de 1939. Esta circunstancia provocó que la guerra fuese durante la década de los cuarenta motivo de división y de confrontación entre los grupos políticos del exilio. Los reproches mutuos caracterizaron los primeros años del exilio y contribuyeron de forma decisiva a ahondar la profunda división interna que marcó el destino político del exilio.
27La discusión en torno a la dimensión internacional de la guerra, la actitud de unos frente a otros llevó a la fractura política que se había gestado ya a lo largo de los tres años del conflicto bélico. Los motivos de la quiebra son diversos y han sido expuestos a lo largo de este trabajo, sin embargo lo que subyace en torno a estos discursos tiene su origen en la diversidad de concepciones políticas que participaron en el Frente Popular con horizontes y expectativas en muchas ocasiones opuestas. La España republicana vivió un auténtico choque de imaginarios que agrupado en distintas culturas políticas confrontaron por lo que debía ser la República. La imagen de la Guerra Civil como un hecho que marcó sus vidas y que puso fin al proyecto modernizador que había sido el motor de la II República, supuso la idealización de ésta que quedó identificada como el paraíso perdido del que los exiliados fueron expulsados. Esta imagen impidió, en muchos casos, que los exiliados pudieran proyectar un nuevo Estado superador del anterior y se conformasen con aspirar a una restauración del proyecto político perdido. Los ejercicios de reflexión en torno a los errores de la República fueron casos aislados y se convirtieron más que en críticas serenas y pausadas en lo que bien pudiéramos denominar « ajustes de cuentas » entre los distintos partidos que formaron el Frente Popular.
28Un debate, originado en el interior de España, y exacerbado con el inicio del exilio que llevó a los distintos grupos políticos a entrar en una espiral de descalificaciones que no contribuyeron en nada a la pretendida unidad del exilio. Los profundos desencuentros originados en torno a la gestión de la memoria de la Guerra Civil fueron un elemento central para comprender las pugnas de los primeros años del exilio. Incapaces de dejar de lado las heridas creadas, los responsables políticos del exilio se enzarzaron en una pugna dialéctica que rompió los canales de comunicación necesarios para tratar de construir estrategias compartidas con respecto al regreso a España. El resultado fue una política ineficaz que favoreció un pronto desencanto de las bases de las organizaciones en el exilio.
29La guerra fue recordada por todos como el momento decisivo de sus vidas que marcó irremediablemente su existencia. El recuerdo a los seres queridos muertos, al drama de la sociedad española en su conjunto, siempre estará presente por encima de otras cuestiones. La pérdida de una oportunidad de transformación social de su país, su hondo amor a España marcarán las vidas del exilio republicano en México durante décadas.
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Notes

1  Este trabajo ha sido posible gracias a una beca predoctoral de la Cátedra Eulalio Ferrer de la Universidad de Cantabria.
2  Cordero, Inmaculada, Los transterrados y España. Un exilio sin fin, Universidad de Huelva, Huelva, 1997, p. 152.
3  Aguilar Fernández, Paloma, Memoria y olvido de la Guerra Civil española,Alianza, Madrid, 1996 ; Juliá, Santos, (ed.), Memoria de la Guerra Civil y el franquismo, Taurus, Madrid, 2006 ; Cuesta, Josefina, La odisea de la memoria : historia de la memoria en España, Siglo XX. Alianza, Madrid, 2008.
4  Alted, Alicia, « La memoria de la República y de la Guerra en el exilio » en Juliá, Santos, (ed.), Memoria de la Guerra Civil y el franquismo, Taurus, Madrid, 2006, p. 247.
5  Véase mi comunicación « La construcción del imaginario colectivo del exilio republicano en México : los mitos fundacionales » en el IX Congreso de Historia Contemporánea, Murcia, 17-19 de septiembre de 2008.
6  Lida, Clara E., Inmigración y exilio. Reflexiones sobre el caso español. Siglo XXI- El Colegio de México, México, 1997, p. 57.
7  Tomo el concepto de « imaginario » de Gilbert Durand y Cornelius Castoriadis. Durand, Gilbert, Las estructuras antropológicas del imaginario, Fondo de Cultura Económica, México D.F., 2004 ; Castoriadis, Cornelius, Los dominios del hombre : las encrucijadas del Laberinto. GEDISA, Barcelona, 1995 [1ª Ed. 1986].
8  Hoyos Puente, Jorge de, « La construcción del imaginario colectivo del exilio republicano en México : los mitos fundacionales ».
9  Básicamente este argumento es el que Indalecio Prieto esgrimirá en su informe « Cómo y por qué salí del ministerio de Defensa Nacional » que publicó en México en 1940. Hay una edición de 1989 de la editorial Planeta y la Fundación Indalecio Prieto.
10  Importantes trabajos han demostrado en los últimos tiempos que las relaciones entre Negrín y los comunistas distaban de ser idílicas. Al respecto véase Miralles, Ricardo, Juan Negrín. La república en guerra, Temas de hoy, Madrid, 2003 ; Moradiellos, Enrique, Negrín, Península, Barcelona, 2006 ; Viñas, Ángel, El honor de la República, Crítica, Barcelona, 2008.
11  Así lo sostiene la declaración de la Junta Española de Liberación en México, el 23 de diciembre de 1943.
12  Fundamentalmente las organizaciones republicanas liberales, esto es, Izquierda Republicana, Unión Republicana y el Partido Republicano Federal, así como el sector prietista del PSOE.
13  Álvarez del Vayo, Julio, La guerra empezó en España, Editorial Séneca, México DF, 1940.
14  En su publicación España Popular se puede rastrear este discurso a lo largo de 1940.
15  Así lo recoge el Boletín de la Emigración Española, órgano de expresión del CTARE en su nº 15, 30 de noviembre de 1939, p. 1.
16  Malefakis, Edward (ed.), Discursos Fundamentales, Indalecio Prieto, Madrid, Turner, 1975, p. 285 y sig.
17  Así lo recoge en su discurso ante la Asamblea General de Unión Republicana editado en un folleto con el título, una solución española. Informe aprobado por la Asamblea General de Unión Republicana celebrada en México el 12 de octubre de 1947, p. 21. Folleto de la Biblioteca Daniel Cossio Villegas de El Colegio de México. F/320.946/G748s.
18  García Oliver, Juan, El eco de los pasos, Ruedo Ibérico, París, 1978, p. 153.
19  « 1936 - 19 de julio– 1949 » en Solidaridad Obrera, nº 117, 19 de julio de 1949, p. 1. Véanse especialmente los artículos « La fecunda y constructiva obra de Julio », el artículo de Liberto Callejas, Bajezas y odios, obra reconstructiva de la CNT en Guerra » ambos en la primera página así como el artículo « 19 de julio 1936-1956 » en la página cuatro, en Solidaridad Obrera, nº 151, 20 de julio de 1956 ; « 19 de julio de 1936 Un error de bulto » en Tierra y Libertad, nº 123, 25 de julio de 1951, P. 1. ; Véase Tierra y Libertad, nº 165-166, julio 1956, págs. 16-17, son algunos de los ejemplos.
20  Gordón Ordás, Félix, Mi política fuera de España, El autor, México, 1965.
21  Así lo sostuvo en su obra Entresijos de la guerra de España, (intrigas de nazis, fascistas y comunistas) Editorial Bases, Buenos Aires, 1954.
22  Véanse los trabajos ya citados de Moradiellos y Viñas.
23  Gordón Ordás, Félix, Mi política fuera de España, El autor, México, 1965.
24 España Popular, año I, nº 3 correspondiente al 4 de marzo de 1940, p. 1.
25  Para las actividades de los comunistas en el exilio es imprescindible la obra ya clásica de Heine, Hartmut, La oposición política al franquismo, Crítica, Barcelona, 1983.
26  Véase España Popular, 11 de marzo de 1940, p. 4
27  Carta de Isidro Fabela a Lázaro Cárdenas fechada el 18 de julio de 1937, Archivo de Isidro Fabela, México DF. IF/II.4-077, folios 42 y siguientes.
28  Discurso de Indalecio Prieto el 6 de enero de 1946 reproducido en Adelante,nº 98, 15 enero de 1946, p. 1.
29  Véase el artículo « La historia contra Franco » en Galeuzca, Nº 7, febrero 1946, págs. 321-326.
30  Marichal, Juan Augusto, « La guerra nuestra como fin de la decadencia » enAcción. Publicación española republicana independiente nº 2 octubre 1945, p. 5.
31  Martínez, Carlos, Crónica de una emigración, la de los republicanos españoles en 1939, Libro Mex, México DF, 1959.
32  Obras como las de Carretero, Anselmo, Las nacionalidades españoles, México, 1948 serán ampliadas en sucesivas ediciones.
33  La revista España y la Paz consiguió aglutinar a importantes intelectuales en su consejo de redacción. Presidido por León Felipe, en él participaban Rafael Alberti, José Bergamin, Luis Buñuel, Alejandro Casona, Juan Rejano, José Giral y Wenceslao Roces entre otros.
34 España y la paz, nº 13, 1 de junio de 1952.
35  Véase el número 35 con fecha 1 de mayo de 1953.
36  Esta obra de Max Aub fue editada con el título La verdadera muerte de Francisco Franco y otros cuentos, Libro Mex Editores, México DF, 1960.
37  Así lo hizo en un discurso pronunciado en 1960 en el Ateneo Español de México con el título « La guerra de España ». Dicho discurso está reproducido en la obra editada por la biblioteca Max Aub Hablo como hombre, con estudio introductorio de Gonzalo Sobejano, Segorbe, Fundación Max Aub, 2002, pp. 161-189.
38  « La guerra de España », p. 161.
39  Ibid., p. 165.
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Pour citer cet article

Référence électronique

Jorge de Hoyos Puente, « La Guerra Civil en los imaginarios del exilio republicano en México, 1939-1960 », Amnis [En ligne], 2 | 2011, mis en ligne le 27 octobre 2011, consulté le 13 novembre 2015. URL : http://amnis.revues.org/1499 ; DOI : 10.4000/amnis.1499
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Auteur

Jorge de Hoyos Puente

Universidad de Cantabria, jorge.hoyos@unican.es
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Droits d’auteur

Amnis