dijous, 24 de març del 2016

Los militares de carrera que fueron fieles a la República y que por ella combatieron en la Guerra Civil española (V)

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=210340


Los grandes desconocidos de la sociedad española




Hoy este artículo está dedicado al Teniente de la Guardia de Asalto Republicana D. Ignacio Alonso Alonso, fallecido en acto de servicio defendiendo el edificio de la telefónica, en la ciudad de Sevilla, del asalto de las tropas rebeldes, dirigidas por Queipo de Llano, el 18 de julio de 1936.También haré una reseña sobre el cuerpo de la GUARDIA DE ASALTO REPUBLICANA, predecesora del actual Cuerpo de Policía Nacional y totalmente desconocida por la inmensa mayoría de los españoles.
EL TENIENTE GUARDIA DE ASALTO REPUBLICANA
D. IGNACIO ALONSO ALONSO
Orígenes y familia Ignacio Alonso Alonso (Huermeces, Burgos, 30 de julio de 1891-Sevilla, 18 de julio de 1936), ingresó en la Guardia de Asalto creada por la II República procedente del Cuerpo de Caballería, y en Sevilla, durante los meses del Frente Popular, fue muy conocido por su protagonismo pro republicano, junto a su jefe, el comandante José Loureiro Sellés, procedente del Cuerpo de Artillería, y otros compañeros de la Guardia de Asalto, como los capitanes Manuel Patiño, Justo Pérez y José Álvarez, todos ellos fusilados poco después del 18 de julio. Su trayectoria militar y familiar. Nació en la localidad de Huermeces (Burgos) un 30 de julio de 1891, hijo de Guillermo Alonso y de Agustina Alonso. Ingresó voluntario, el 20 de noviembre en el Regimiento de cazadores de Caballería nº 8, alcanzando el empleo de sargento en mayo de 1913. En diciembre de 1918, se incorpora al Regimiento de caballería Cazadores de Vitora nº 28, con plaza en la ciudad norteafricana de Ceuta, se le concede la cruz al mérito militar con distintivo rojo, por los méritos obtenidos en las operaciones desarrolladas en la zona. Entre diciembre de 1920 y marzo de 1925 es destinado a Tetuán, Barcelona, Melilla, Yeguada Militar de la 4ª Zona Pecuaria en Córdoba, destacamento de ganado de Marquina (Vizcaya) y asciende a suboficial de Caballería, en Sevilla. En junio de 1931 se incorpora al Regimiento de Cazadores de Alfonso XII, 21 de Caballería en Sevilla. En junio de 1931 se incorpora al Regimiento de Caballería número 8, de nueva creación, con destino en Sevilla. En febrero de 1933 prestó promesa de fidelidad a la bandera de la República. En julio de 1934 adquiere el grado de alférez de Caballería. En Junio de 1935 su Regimiento cambia de denominación por Regimiento de Cazadores de Taxdirt nº 8, de caballería y en julio del mismo año asciende al empleo de teniente. El 29 de febrero de 1936 el teniente Ignacio Alonso Alonso, pasa a la situación de “Al servicio de otros ministerios y agregado para la documentación del Centro de movilización y Reserva número 3, por haber sido nombrado para prestar sus servicios en el Cuerpo de Seguridad”. Es decir, se incorpora voluntario a la Guardia de Asalto, integrada en el Cuerpo de Seguridad que ahora lleva el nombre de Cuerpo de Seguridad y Asalto. Su dependencia orgánica era del ministro de la Gobernación y, por tanto, de los gobiernos civiles si bien su funcionamiento jerárquico y disciplinario era militar. Contrajo matrimonio en la ciudad castellana de Burgos en 1918 con Dña. Francisca Herrera Simón y con la que tuvo cuatro hijos, Aurelio, Alonso, Bernardo e Ignacio. La viuda sufrió las circunstancias adversas de los vencidos y jamás transmitió a sus hijos resentimientos, manteniendo un doloroso silencio en su abnegada lucha por sacar adelante a su familia. Acontecimientos que rodearon la muerte del Teniente Ignacio Alonso en Sevilla el 18 de julio de 1936 El 18 de julio y procedente de la ciudad de Huelva, se presentó en Sevilla el general Queipo de Llano, en su calidad de General Inspector del Cuerpo de Carabineros, el motivo era una inspección para el Cuerpo, aprovechándose de la indecisión del Jefe de la División al que destituye, subleva a las tropas de Infantería Artillería, Intendencia y a los Carabineros. Aunque los hechos de ese día son algo contradictorios, lo que parece seguro es que las únicas tropas que apoyaron al Gobierno de la República fueron el comandante y los Capitanes de asalto que permanecían en Sevilla. Sobre las 3 de las tarde, el Comandante Núñez y Fernández de Velasco, a la sazón Jefe de Intendencia, recibía del general Queipo de Llano la orden de ocupar el edificio de telefónica, el Ayuntamiento y el Gobierno Civil, reductos donde los Guardias de Asalto se habían hecho fuertes.El Comandante Núñez y sus 76 soldados, divididos en secciones, ocuparon las calles anexas al edificio de telefónica, produciéndose un importante intercambio de disparos. Sobre las seis de la tarde fueron reforzadas las tropas del comandante Núñez con un cañón de acompañamiento (seguramente entre un 50 o 77 mm), procedente del Regimiento de la ciudad de Granada, que había llegado a Sevilla como refuerzo. Empezó el cañoneo hacia el edificio y al poco tiempo se reforzó con una pieza de artillería al mando del capitán Pérez Sevilla. Como era de esperar, el edificio de telefónica fue tomado, poco después igualmente el Gobierno Civil y el Hotel Inglaterra, donde se habían refugiado y hostigaban a las tropas rebeldes un grupo de milicianos. En estos acontecimientos se hicieron prisioneros al Gobernador Civil, comandante Logrero, dos Capitanes, dos Tenientes y ciento cincuenta Guardias de Asalto, más varios civiles. Las cifras oficiales de fallecidos fueron de nueve muertos, entre ellos un Oficial de Asalto.
Todos los testimonios escritos y orales sobre lo ocurrido en la telefónica indicaban que el defensor del edificio, el teniente Alonso, que manejaba una ametralladora, murió descabezado por una lasca del dintel del balcón principal, por efectos del primer cañonazo de la guerra civil. Pero su nieta Beatriz encontró entre los papeles familiares un documento que descarta tan horrible muerte. Un certificado fechado el 15 de septiembre de 1939, firmado por Luís Iglesias Ruiz, comandante médico jefe de los Servicios del Grupo de Hospitales Militares de Sevilla, dice que la muerte se produjo por herida de arma de fuego en el ojo izquierdo.
El edificio de Telefónica, escenario de los combates en la Plaza Nueva, en el balcón central de la primera planta, es donde se encontraba el teniente alonso y dos Guardias de Asalto más, uno de los cuales pudo ser el que murió descabezado, pues su cuerpo fue así recogido al anochecer junto a otras víctimas del enfrentamiento.
En el certificado expedido el 15 de septiembre de 1939 por el coronel médico Director del Grupo de Hospitales Militares de Sevilla, Antonio Moreno Palacios, se confirma que “el día dieciocho de julio de 1936, ingresó en el Depósito de cadáveres del mismo, el teniente de Asalto DON IGNACIO ALONSO ALONSO, el cual presentaba herida por arma de fuego en ojo izquierdo salida temporal mismo lado; otra incisa región tenal mano derecha”. Según consta en los archivos del cementerio de San Fernando de Sevilla, libros de enterramientos de Fosa Común, folio 207, losa restos mortales de Ignacio Alonso Alonso (adulto), procedente del Hospital Militar, fueron inhumados en fosa común el 21 de julio de 1936. La inscripción del fallecimiento se efectuó en el Registro Civil de Sevilla, distrito de San Román, el día 27 de marzo de 1942. El teniente de asalto Ignacio Alonso Alonso tenía cuarenta y cuatro años cuando fue muerto.
La familia del teniente de asalto Ignacio Alonso Alonso, lleva años intentando la dignificación de su figura. Sus nietas, de manera destacada Beatriz Alonso López, en contacto con el movimiento memorialista, pretenden la recuperación de su memoria a la vez que se dignifique su enterramiento junto a otros cientos existentes en la fosa común del cementerio de San Fernando de Sevilla.
LA GUARDIA DE ASALTO
El nacimiento de estas fuerzas de vanguardia especializadas en la lucha callejera ha sido muy estudiada e igualmente escrita, si nos situamos en el contexto sociopolítico de la sociedad española del año 1930 y principios del año 1931, enseguida nos damos cuenta de la continua revolución que la sociedad vivía en esos vitales momentos. La monarquía del Rey Alfonso XIII se tambaleaba sin el más insólito resquicio de continuidad, los tumultos, las continuas huelgas en todos los sectores de la sociedad, el decrépito estado político y el continuo uso de las Fuerzas del Ejército y de las de la Guardia Civil, que siempre terminaban con el derramamiento de sangre, supuso el inicio de búsqueda de unas fuerzas de choque determinantes, ya en uso en otros países del entorno.
A principios del año 1931, a través del Director general de seguridad D. Emilio Lola, se adquirieron “defensas” de goma y granadas lacrimógenas, de entre las existentes en los países de Estados Unidos y Alemania. De inmediato estos elementos fueron asignados a las primeras secciones de vanguardia de hombres escogidos de entre los integrantes del Cuerpo de Seguridad, dándose preferencia a los mas sanos, altos y que fueran solteros. La fecha que marcaría el punto de inflexión fue el 24 de marzo de 1931, primera vez que se utilizó en España material antidisturbios en altercados callejeros. El resultado más inmediato fue la ausencia de derramamiento de sangre a cambio de contusionados y de gaseados, prácticamente a partes iguales entre manifestantes y policías.
Pasó marzo y vino el mes de abril, con la marcha del Rey Alfonso XIII. En cuanto a la Guardia de Asalto, no dejaba de incrementar su número, armamento y dotaciones varias. En el Gobierno provisional de la II República fue designado como ministro de la Gobernación el Sr. Miguel Maura y como director de Seguridad el Sr. Ángel Galarza. Sin dudas fue un acierto, ya que este último intensificó el trabajo sobre estas compañías de vanguardia, puso al frente de estas y encargado de su preparación física y antidisturbios al Coronel del ejército Muñoz Grandes , hombre muy resuelto que en apenas tres meses estableció el reglamento, la uniformidad, y estableció las duras condiciones de acceso a estas fuerzas, constitución física excepcional, un metro ochenta de estatura (luego bajó al metro setenta y cuatro), carrera lisa de 100 metros, trepada de cuerda de 5 metros, salto de 10 vallas de 0,70 cm y un duro entrenamiento, siempre vigilado por personal especializado.
Se autorizaron partidas extraordinarias para la adquisición de material rodante, cuarteles, uniformes, armamento, etc. Según datos oficiales del cuerpo, el día 14 de octubre de 1931 la Dirección General de Seguridad contaba con ochocientos Guardias de Asalto, totalmente entrenados y equipados. Estos eran dos grupos de asalto completos. Inicialmente su dotación era porra y pistola Astra o Star de 9 mm/corto.
Las salidas continuas por tumultos y peleas callejeras se sucedían sin término. Se hizo necesario establecer turnos de guardia de prevención. La contundencia a la hora de disolver manifestaciones a golpe de matraca y la rapidez de aparición, e igualmente la salida del lugar en cuanto se apaciguaban los ánimos, les catapultó un grandioso éxito reconocido por todos. La popularidad del Cuerpo fue ganada a golpe de porra y ganada definitivamente para el Cuerpo. Pasados los años y forzados por los acontecimientos sociales, fue la causa de su degeneración. Las condiciones físicas exigidas al guardia de metro ochenta, de recia musculatura, la brillantez de su uniforme supuso muchos problemas de índole erótico. En los últimos tiempos de la República, en los comienzos de lo guerra civil, este Cuerpo fue el terror de los ciudadanos pacíficos, de los maridos y de los enamorados. Ni que decir tiene que en los primeros meses de guerra el cuerpo fue engrosado con gentes de toda clase y condición, muchos de ellos inapropiados.
BIBLIOGRAFÍA:
Beatriz Alonso López (nieta del Teniente Alonso, que reivindicó la vida y muerte de su abuelo, a través del periódico digital diariodesevilla en septiembre de 2009)
http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/.../teniente/ignacio/alonso.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Guardia_de_Asalto
www.guardiadeasalto.com/
www.todoslosnombres.org/
Vicente A. Menéndez González es Brig. Ing. ET retirado y miembro del Colectivo ANEMOI