dimecres, 28 de juny de 2017

Se presenta nueva denuncia en el Consulado argentino en Madrid.

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Se presenta nueva denuncia en el Consulado argentino en Madrid
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CeAqua

NOTA DE PRENSA

NUEVA DENUNCIA DE BEBÉ ROBADO EN EL CONSULADO ARGENTINO

  • La Querella argentina contra los crímenes del franquismo sigue sumando casos.
  • Las asociaciones de víctimas por el robo de bebés siguen en su lucha por obtener Justicia.
Madrid, 27 de julio.-

El próximo viernes 30 de julio, a las 11:00 horas, se presentará una nueva denuncia en el Consulado argentino (calle Fernando el santo Nº 15) sobre la desaparición y presunto robo de un bebé en 1973 en el hospital  Nuestra Señora del Rosario de Madrid.

Esta denuncia se enmarca dentro de la denominada Querella argentina, Causa 4591/2010 ya abierta en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nº 1 de Buenos Aires, República Argentina, a cargo de la Jueza María Servini de Cubría. Y denominada “N.N. por genocidio y/o crímenes de lesa humanidad cometidos en España por la dictadura franquista entre el 17 de julio de 1936, comienzo del golpe cívico militar, y el 15 de junio de 1977, fecha de celebración de las primeras elecciones democráticas”.

La madre del bebé, Pilar Navarro, dio a luz en este centro, regentado  la Orden de las Hermanas de la Caridad, el 30 de mayo de 1973. Una religiosa les comunicó que se llevaban a la niña a la incubadora del hospital por un supuesto problema respiratorio, para más tarde trasladarla a otro hospital. A las pocas horas, la religiosa comunicó a los padres que la bebé había fallecido, que ya la habían bautizado y que ya se habían ocupado de todo. Nunca tuvieron ningún documento que acreditara su muerte y nunca pudieron ver el cuerpo. Pilar, como tantas otras madres y familias, confió en la palabra de una religiosa y en el equipo de un hospital.

Años después, ante la sospecha de que hubiera sido una víctima más del robo de bebés, ha solicitado información y documentos de lo sucedido. No hay nada ni en el hospital, ni en el cementerio ni el Registro Civil que certifique la muerte de su hija.

El viernes 30, Pilar dará un paso importante en la búsqueda de su bebé. La presentación se denuncia será el inicio de su reivindicación de la justicia y verdad en un Causa que ya ha imputado, junto a otras personas 18 investigadas por delitos de lesa humanidad durante el franquismo, al ginecólogo Abelardo Balaguer por su presunta relación con la desaparición de un bebé en 1967 en la Línea de la Concepción.

Pilar Navarro será acompañada por la abogada de la Querella argentina, Ana Messuti y por Soledad Luque, presidenta de la asociación “Todos los niños robados son también mis niños”, la asociación a la que la denunciante pertenece.


CONTACTO:

Pilar Navarro: +34 654 01 75 04
Ana Messuti: +34  648 55 13 27

TML : Marche des guerrilleros.




dimarts, 27 de juny de 2017

El temible BILLY EL NIÑO cuenta con la protección del Gobierno para evitar ir a juicio.

http://www.elplural.com/opinion/2017/06/21/el-temible-billy-el-nino-cuenta-con-la-proteccion-del-gobierno-para-evitar-ir



Imagen de archivo de Antonio González Pacheco, conocido como Billy el Niño cuando fue a declarar a la Audiencia Nacional por la llamada causa argentina
 | 
Fuente
EFE


El arquitecto Luis Suárez se querella contra él por crímenes de lesa humanidad

4K
Mié, 21 Jun 2017 
La lucha final contra el franquismo es descrita con candor por algunos. En ocasiones, transmiten una visión romántica, traducida en grupos de jóvenes inmersos en el  afán de derrocar aquel régimen, corridas ante los grises, valientes pegadas de carteles y muy buen rollo. Pues no.
Que se lo digan al arquitecto Luis Suárez que, con apenas veinte años, sufrió torturas en los calabozos de la DGS  no una, sino dos veces, a manos del policía Antonio González Pacheco, a quien se conocía como Billy el Niño.
Unas agresiones horribles que le hacían desear la muerte, recuerda, mientras sus torturadores  bebían cubatas delante de él. Ahora a sus 69 años,  Suárez presenta una querella contra Billy el Niño y  contra otros dos funcionarios policiales por crímenes de lesa humanidad. Lo hace aquí en Madrid  ante los juzgados de la Plaza de Castilla. Sus abogados y el colectivo CEAQUA, que han interpuesto una querella contra el mismo individuo en Argentina, creen que más de 60 personas le demandarán individualmente ante la Justicia española.
Durante todos estos años, estos seres humanos han llevado en silencio, la rabia, el dolor y una tremenda sensación de impotencia por esos horribles episodios.
Mientras tanto, Billy el Niño continuó su carrera de funcionario policial protegido por sus jefes, y ahora por el Gobierno de Mariano Rajoy Brey, que se niega a permitir su extradición, como pide la jueza argentina, y se niega también a investigarlo y enjuiciarlo aquí.
El franquismo y los años que siguieron a la muerte del dictador fueron brutales. Universitarios, trabajadores, todos muy jóvenes, en buena parte aún menores de edad, hombres y mujeres, sufrieron una represión cruel, consentida y planificada. Muchos perdieron la vida como Enrique Ruano a manos de la policía y por acción de la ultraderecha o la jovencísima comunista Yolanda González cuya muerte fue espantosa. El régimen y sus sicarios mataban. Como dicen los abogados de Luis Suarez, Manuel Ollé y Jacinto Lara, “fue una política sistemática y planificada con el objetivo de acabar con los opositores al régimen. Fueron crímenes contra la humanidad”. Hoy  sus víctimas piden justicia pero Billy el Niño sigue tomando cubatas con toda tranquilidad.
 
Enric Sopena es Presidente Ad Meritum y fundador de ELPLURAL.COM

El Gobierno vasco reconoce 187 víctimas de tortura y abuso policial en el franquismo.

https://www.elindependiente.com/politica/2017/06/26/el-gobierno-vasco-documenta-187-victimas-de-tortura-policial-de-franco/



En 34 casos provocaron la muerte a la víctima y en 66 heridas de bala, según el informe 'Saliendo del Olvido' presentado hoy

El Gobierno vasco ha dado por documentadas y reconocidas a 187 víctimas de abusos policiales cometidas durante los últimos años del franquismo. El lehendakari Iñigo Urkullu ha recibido hoy el informe final de la comisión encargada de documentar las vulneraciones de derechos humanos y determinar las circunstancias en las que se habrían cometido los abusos de poder y torturas por parte de la Guardia Civil y la Policía. El documento, titulado “Saliendo del olvido”, aborda casos ocurridos en el periodo 1960-1978 e incluye los testimonios de las víctimas. Además analiza en profundidad los hechos de vulneración de derechos humanos que denuncian. En total, la comisión ha analizado 239 casos, si bien finalmente algunos han sido desestimados por no acogerse al rango fijado por el decreto del Gobierno vasco aprobado tal efecto en 2012 o por no haber podido acreditarse suficientemente. De todas las peticiones tramitadas, 52 no han sido reconocidas como abusos y han sido desestimadas.
En 34 casos el empleo de la violencia y los abusos policiales se saldaron, según el informe dado a conocer hoy, con la muerte de la víctima, entre ellas cuatro menores de edad. De ellos casi la mitad se produjeron por disparos de la Guardia Civil o la Policía Armada al dispersar una manifestación, bien con armas de fuego, bien con pelotas de goma. Tres de las muertes violentas se registraron a consecuencia de disparos en controles de carretera; cuatro por disparos en discusiones callejeras; cinco por disparos policiales mientras realizaban acciones cotidianas y que las fuerzas de seguridad consideraron sospechosas. Además de los fallecidos, entre las víctimas reconocidas figuran 66 con heridas de bala, de ellas una docena menores de edad. La comisión también da por acreditados 72 casos de torturas, la mayor parte tras ser detenidas. Por último, se han documentado dos casos de agresión sexual.
De los 239 casos analizados se han reconocido 187. Las torturas y abuso policial provocó, según el informe, la muerte en 34 víctimas y heridas de bala a 66
El citado informe se ha llevado a cabo de acuerdo a lo previsto en el decreto 107/2012 de reconocimiento y reparación de víctimas de vulneración de derechos humanos aprobado por el Ejecutivo vasco hace cinco años. En ‘Saliendo del olvido’ se incorporan los relatos de las víctimas, historias recabadas por la comisión constituida al efecto y que ha trabajado esta cuestión a lo largo de los últimos cinco años. Al frente de la misma han estado Carlos Martín Beristáin, Alvaro Gil Robles, Sabino Ormazabal, Mónica Hernando y Aintzane Ezenarro.

En manifestaciones, controles de carretera…

Se trata de víctimas que sufrieron agresiones bien en manifestaciones o controles de carretera o bien en distintos tipos de operativos policiales, fusilamientos al margen de los procesos legalmente establecidos o incluso abusos en forma de violencia sexual y tortura practicadas por las fuerzas de orden público de la época. Muchos de ellos se registraron en los últimos años del franquismo durante incidentes o altercados registrados en Euskadi con motivo del llamado ‘Proceso de Burgos’, los incidentes del 3 de marzo de Vitoria por protestas obreras o movilizaciones en favor de la amnistía de los presos políticos del franquismo. En algunos casos se trata de torturas que dejaron secuelas importantes en quienes los padecieron y en otros incluso que provocaron la muerte.
La mayor parte de los casos ocurrieron hace 40 o 50 años atrás, buena parte de ellos bajo una dictadura y los últimos, tras la muerte de Franco y hasta la aprobación de la Constitución en 1978. Los autores del informe subrayan que “las memorias de esos hechos están afectadas por el paso de los años, y por el tiempo en que muchas de esas experiencias se tuvieron que guardar, en un recorte de periódico, en un cajón de la casa o en el corazón de las víctimas”. Señalan que durante décadas las familias de muchas de las víctimas evitaron hablar de lo sucedido “para no preocupar más a otros familiares, para mostrarse fuertes o activos, o también por miedo a posibles represalias y en la mayor parte de los casos las experiencias permanecieron en el ámbito familiar”.
Ahora el Gobierno vasco también quiere reconocer las víctimas de abusos policiales en democracia, de 1978 a 1999
La Comisión ha señalado hoy que es consciente de la existencia de otros casos similares ocurridos entre el final de la guerra civil y 1960, pero su trabajo se ha limitado al periodo establecido en el decreto aprobado en 2012.
El siguiente paso que el Gobierno quiere documentar es el relativo al periodo de recuperación de la democracia. Al igual que ahora, se quiere constituir una comisión que documente los “abusos policiales” que se pudieron cometer por parte de las fuerzas de seguridad del Estado. La dificultad radica en que el Estado ha recurrido la Ley aprobada por el Gobierno vasco para darle respaldo a la medida. El ejecutivo del PP considera que el Gobierno de Urkullu se extralimita en sus funciones al erigir una comisión constituida ad hoc como tribunal para determinar la comisión de delitos como las torturas policiales.

Guillermina Fernández ha logrado hallar la verdadera historia de su madre biológica, presa en la cárcel de mujeres de Málaga durante la posguerra.

http://www.publico.es/politica/me-dijeron-mi-madre-no-me-queria-me-adoptaron-no-dejarme-calle.html

“Me dijeron que mi madre no me quería, que me adoptaron para no dejarme en la calle”

Guillermina Fernández ha logrado hallar la verdadera historia de su madre biológica, presa en la cárcel de mujeres de Málaga durante la posguerra. “Nunca llegaré a saber sus motivos, si me quería, si le dijeron que había muerto, si me dio en adopción en aquella época de hambre”, aclara la afectada.

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Imagen de la portada del libro '600 mujeres' de Eusebio Rodríguez y Juan Hidalgo.
Guillermina Palenzuela López tenía solo 27 años cuando ingresó en la vieja cárcel de mujeres de Málaga. Corría el año 1939. Había acabado la guerra y como esposa del dirigente comunista Juan García Maturana, fue acusada en un consejo de guerra sumarísimo de urgencia del robo de unos pendientes. La condena, doce años de cárcel.
Gracias a la investigación realizada por los historiadores Eusebio Martínez y Juan Hidalgo en el libro 600 mujeres, la hija de Guillermina, bautizada con su nombre pero con los apellidos de sus padres adoptivos, Fernández y Grau, ha tenido la oportunidad de conocer la verdadera historia de su madre biológica.
“Las celdas podían ocupar entre 3,8 metros y 3 metros y podían estar destinadas para trece presas”
“A Guillermina madre, le detienen por tener unas joyas que nunca tuvo, y que suponen que fue producto de saqueo, pero la realidad es que fue encausada por ser esposa de Juan García Maturana”, Eusebio Rodríguez recuerda las condiciones precarias en las que la madre de Guillermina tuvo que vivir dentro de la antigua prisión de mujeres de Málaga. Su encarcelamiento terminó el año 1947. Nunca tuvo juicio por aquella causa ni un abogado defensor que interviniera en los ocho años de reclusión. A los 34 años de edad y con tres hijos a su cargo, Guillermina se trasladaría a Barcelona al salir de la cárcel.
Si tenemos que destacar una característica de las prisiones de mujeres en aquella época, el durísimo hacimiento era la principal de ellas. Eusebio Rodríguez afirma que “las celdas podían ocupar entre 3,8 metros y 3 metros y podían estar destinadas para trece presas”. Las enfermedades infecto-contagiosas de todo tipo como la gangrena, el tifus, la viruela hemorrágica o el estado de extrema desnutrición hicieron tomar a la dirección medidas de aislamiento severas con algunas de las presas.

La urgente petición de Guillermina buscando a su madre

El Instituto de Estudios Almerienses recogió una petición el pasado mes de mayo. Era la hija de Guillermina. Había encontrado en un libro el expediente de su madre. “Nunca había sabido nada de ella solo que no me quería y que me había dado en adopción. Siempre me dijeron que mi madre no me quería, que me adoptaron para no dejarme en la calle”.
Guillermina Fernández y Grau tiene hoy 68 años de edad y vive junto a sus hijos y su marido en Barcelona. “Al pedir una partida de nacimiento vi en mis papeles un recuadro con el nombre de mi madre. Era el mismo que el mío e indicaba una adopción de unos papeles escritos con una firma que quedaba en blanco al ser analfabeta”.
Expediente de la prision de mujeres de Málaga
Poco se conoce de la historia real pero las conjeturas de Guillermina hija van poco a poco hilando el duro trance de su madre. “Si salió de la cárcel en abril del 47 y yo nací en marzo del 48, mi madre se quedó embarazada al poco tiempo de salir en los años peores de la posguerra”. La hija de Guillermina nació en el hospital clínico de Barcelona. A los pocos días se tramitó la adopción. Tanto Eusebio, el investigador como la hija de la protagonista pierden el rastro biográfico de Guillermina que saldría del hospital a sus 34 años, posiblemente rumbo al exilio.
La esposa de Juan Maturana no consta como casada en la partida de nacimiento de su cuarta hija. “¿Dónde estarían mis hermanos?, ¿Se trasladaron con ellos? ¿Se quedarían para siempre en Almería tras tantos años de reclusión? Nunca llegaré a saber sus motivos, si me quería, si le dijeron que había muerto, si me dio en adopción en aquella época de hambre”, destaca Guillermina. En el escrito de adopción, adjunto en la partida de nacimiento de la niña, Guillermina madre pone una raya en la marca del padre y no deja constancia de su lugar de residencia.

Criada en una familia de militares vencedores

La posible hija del comunista Maturana vivió el resto de su vida una educación por parte de los vencedores, en el Colegio de las Teresianas de Barcelona. “Mi padre era militar y mi madre regentaba la cantina del cuartel militar de caballería en la calle Numancia, en el numero 9 de Barcelona capital”.
Cuando Guillermina fue creciendo caía en la cuenta de las pocas fotos que había de su madre embarazada. Al preguntar vio que no había ninguna imagen y empezaron las preguntas. “Mis padres nunca me trataron con muchísimo cariño y siempre me decían que había sido adoptada por una madre que no me quería dar ni de su leche para alimentarme”.
Solo al conocer la partida de nacimiento en sus años de casada, pudo saber el verdadero nombre de su madre biológica. “Yo preguntaba y preguntaba quién era ella, si sabían algo y nunca quisieron desvelarme aquella historia tan terrible de la que venía”. Al descubrir el expediente de encarcelamiento, Guillermina comenzó a respirar como no hacía hace muchos años. “La angustia de ser una niña robada o abandonada y el odio profundo a mi madre biológica pasó a una ternura enorme por ella que tanto pasó en vida”.
Tras pedir su partida de nacimiento en el Clínico y el expediente en varias cárceles solo espera tener un poco más de luz sobre la historia y saber dónde puede estar enterrada. “No puedo ya verla ni pedirle perdón pero sí entender las terribles circunstancias que tuvo que vivir antes de tenerme” Ahora solo queda para Guillermina encontrar la tumba de su madre. No sabe si en España o el extranjero.


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